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Delirios de Grandeza

Publicado por Ixabone |




Era cuestión de tiempo.
Tarde o temprano, debía volver a ocurrir.
Cuando un corazón late asfixiado por desear otra piel, sin soledad que pueda calmar tal sed, esta condenado a latir errante hasta que su propia lujuria termine por consumirlo, s
in sinceridad que valga, ni ética a la que recurrir, ni hipocresía que se lo merezca, ni miedo que pueda detenerlo.
Y para un corazón de latir errante, no hay mas esperanza que la de soñar.
Que mientras sueña, no hay tentaciones por las que consumirse. Solo fantasías con las que delirar.

Mi corazón, cuando delira, delira a lo grande.
Ilógico, desafiante, y engreído, juega a ser jugador entre jugadores. Un bufón entre Reinas. Un peón entre Damas.
Sin voluntad, ni anhelo por tenerla, se entrega sin reparos ni vergüenza alguna a las mentiras de la seducción, engañado por el tacto de una piel, por el sabor de unos labios, por la intensidad de una mirada, por las intenciones tras una voz, tras cada palabra.
Arrastrado por una cascada de indecencias, pecados y obscenidades, se rinde ignorante y sin remedio, a los placeres ilusorios de un recuerdo. De un momento. De un roce.
Y roce a roce, alimenta su propia vanidad.

Mi viejo corazón es un vanidoso, pero del tres al cuarto.
Eso no le resta defecto. Solo le otorga cierto patetismo, y un toque de necedad, a su ya consagrado desacierto.
Experto en grandes delirios de lujuria, renuncia ansioso de sus propios propósitos por soñar con las caricias que, aunque errante, lo hacen latir.
Y sueño a sueño, se enreda de nuevo en su propia espiral de demencia.
Sin comprender que las Reinas solo quieren bufones para reír.
Incapaz de aprender que las Damas no se juntan con peones.


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